Sensores que escuchan y aprenden
No se trata de llenar el techo con dispositivos, sino de elegir pocos, fiables y bien ubicados. Un sensor de presencia ayuda a entender ocupación real, otro de vibración alerta sobre holguras en uniones, uno ambiental protege maderas y tejidos. Con calibraciones periódicas y revisión de firmware, la red permanece segura y precisa. Al analizar tendencias, sabremos cuándo un panel alcanzará su umbral de limpieza o cuándo un herraje conviene sustituirse preventivamente. La meta es servir a las personas, no vigilarlas, ofreciendo ahorro, tranquilidad y decisiones oportunas.